Camino al corazón del mundo: Ciudad Perdida

Escrito por: @damh92

El 16 de Julio del 2016 Cancan, un indígena Wiwa, nos recogió en nuestro hostal en Santa Marta para empezar la travesía hasta el corazón de la Sierra Nevada. La idea de caminar durante 4 días por la mitad de la selva, desconectada del mundo y compartiendo con los indígenas, locales de la región y extranjeros me parecía brutal.

 

 

Empecé mi camino junto a Maria, Milo, Mahsa y otros 5 franceses en un 4×4 por un camino de herradura estrecho y curvo. Después de 2 horas de recorrido llegamos a Mamey donde Yeyo, nuestro segundo guía indígena, nos estaba esperando para almorzar junto a las otras 16 personas que hacían parte de nuestro grupo. Nos esperaban 4 horas caminando hasta la Cabaña Adán.

Caminamos por no más de 30 minutos cuando Mahsa decidió parar. Parecía incomoda por el calor, el camino y el peso de su maleta. Ella solo quería regresar a Santa Marta. Cancan iba con nosotros y la única solución en ese momento enviarla en moto hasta el primer campamento y al siguiente día enviarla de nuevo a Santa Marta con el grupo que regresaba. Ella no sabia que era peor si caminar o la moto, ya que nunca antes había montado en una y menos en este tipo de terreno.

 

 

Mientras tanto nosotros disfrutamos del paisaje de la Sierra, las historias de Cancan, los refrigerios de sandia y naranja en medio del camino, las pequeñas aldeas indígenas y algunas vacas que estaban descansando por la trocha.

 

 

Al llegar a Adán, dejamos nuestro equipaje y nos cambiamos para ir al río. Saltamos desde 6 metros de altura para poder nadar en la piscina natural y luego nos quedamos en la cascada para relajarnos después de la caminada.

 

Cenamos y convencimos a Mahsa que continuara el recorrido pero con la ayuda de una mula, desde ese momento todos la veían como la reina Mahsa en su mula. Durante todo el viaje compartíamos todo como grupo, comíamos en una misma mesa, teníamos conectores limitados así que eramos consientes que todos necesitábamos nuestras cámaras para el siguiente día, básicamente dormíamos juntos y lo único que nos separaba era un toldillo.

 

 

Empezamos a caminar de nuevo a las 6:00 am hasta llegar a Paraíso Teyuna, pero con un breve descanso en la Cabaña Wiwa para almorzar y estar en el río un rato. Fue un recorrido entre la lluvia, el río, los riscos, la mula y nuestras cosas totalmente mojadas. Al llegar a Paraíso, nos bañamos y nos secamos con el aire así como nuestras cosas también lo hicieron. Lo más seco que tenia era la ropa que use ese mismo día.

 

 

En este punto creo que ya nada importaba, todos estábamos mojados, todos estábamos sucios y pues sí, todos olíamos muy mal. Tanto así que el único español que muchos aprendieron fue “Olemos a mierda pero estamos contentos”.

 

 

Llego el día de conocer Ciudad Perdida. Convencí a Mahsa que no contratara su mula, según Yeyo el recorrido iba a ser plano hasta llegar a los 1,200 escalones que te conducen a Ciudad Perdida, así que le prometí que iríamos a su ritmo, total no teníamos afán.

 

 

Retadores pero lo logramos, al llegar es imposible no conectarse con este lugar rodeado de energía positiva. Comprendes su historia violenta, en una época por hambre de oro y en otra por la guerrilla. Pero más allá de estos episodios, ha primado el respeto por la madre tierra de las comunidades indígenas Kogui, Wiwa, Kankuamos y Arhuacos. A través de los siglos han conservado este territorio sagrado casi intacto, siguen convencidos que este es el corazón del mundo y su manera de conectarse con los mensajes de la naturaleza es algo increíble.

 

 

Una vez aquí olvidas el esfuerzo que te tomó, porque resultan ser tres días de fortaleza mental más que de fuerza física. De nuevo Colombia resulta ser la mezcla perfecta entre naturaleza y cultura.

 

Historias de Maritza

Ella era la cocinera de nuestro tour. Tiene 19 años y es madre cabeza de familia con dos hijos, uno de 4 años y el otro de un año. Es una berraca echada para adelante, que descansa dos o tres días a la semana entre cada recorrido a Ciudad Perdida.

Su sazón es exquisita y tiene que cargar con ella durante todo el recorrido. Esto implica cargar ingredientes e implementos de cocina, entre río, trochas y montañas. No solo eso, ella también debe ser la primera que llega a cada una de las cabañas para que pueda tener la comida de 25 turistas a tiempo.

Tiene grandes sueños, tiene un empeño inagotable para sacar  a sus hijos adelante y quisiera conocer cada uno de los países de los turistas que pasan por su cocina. Su humor puede ser entendido en cualquier idioma y su manera de ver el mundo puede enseñarle a cualquiera como apreciar lo que tiene.

Maritza decidió trabajar junto a los indígenas porque comparte el desapego por las cosas materiales y de esta manera ellos son justos y conscientes al valorar el trabajo y esfuerzo que realiza diariamente.

La última noche, Yeyo y Cancan nos citaron en una fogata en medio de Paraíso. Nos querían contar mitos y leyendas que rondan por el territorio Teyuna. Se hablan de apariciones constantes en la mitad de la selva atrayendo hombres, mujeres y niños con mujeres, felinos y duendes respectivamente, y luego en la mitad de la noche se escuchan gritos y llantos de aquellos desaparecidos. Tal vez puedan encontrar sus pertenencias bajando por el río pero nunca su cuerpo, porque están condenados al sufrimiento eterno.

Me quedé hasta el final de estos mitos con una colombiana y tres franceses, pero al final de estos Maritza tuvo que acompañarme de vuelta al dormitorio por andar pensando en felinos, llantos y duendes.

 

 

Definitivamente una experiencia que te conecta totalmente con esta cultura, te inspira un inmenso respeto por la naturaleza, valoras cada cosa que te pertenece y te sientes capaz de lograr grandes cosas por ti mismo. 4 días, 27 horas caminando, 6 nacionalidades y unos cuantos kilómetros, que te llenan en alma y te regresan a la realidad más  libre y más liviano.

Con Yeyo in the lost city?????

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Si quieres conocer el territorio Teyuna, lo puedes hacer con TripTrip, para que puedas descubrir este paraíso natural junto a los indígenas de esta región rural de Colombia.

Recomendaciones

  • No ser sedentario
  • Llevar lo necesario (No más de dos mudas, al final todo se mojará)
  • Llevar artículos a prueba de agua
  • Descansar bien la noche anterior
* Mahsa regreso a Mamey en mula hasta Adán y en moto desde allí, creo que nunca más hará un recorrido así en su vida.
**De regreso a Santa Marta si descansamos en el jeep

 

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